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¿Por qué pareciera que Dios favorece a unos mas que a otros? II parte

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Esta historia de Caín y Abel, nos muestra como somos nosotros con otros, cuando a ellos les va bien.

Caín sintió celos.

Celo, proviene del latín celus, significa ardor, envidia o disgusto producidos por el mayor éxito o suerte de otro.

A veces miramos como Caín miro a su hermano, con enojo con otra cara… “decayó su semblante” querrá decir que antes sonreía, pero luego lo miró con mala cara?

Y Dios lo mira diciendo: ¿Por qué te ensañas y decae tu semblante?… si haces el bien, serás enaltecido, levantado en animo, tu rostro estará en alto, tus ojos miraran de frente a las personas sin nada de que avergonzarse… transparente, sin pecado. Pero si sigues en ese estado de enojo, celos, amargura, estas dejando una puerta abierta para que el pecado entre a dominarte y serias su esclavo. Eso fue lo que quiso decirle Dios.

Pero Caín no le respondió nada a Dios. Parece que Dios hablaba a la pared. No quiso oír a Dios, no quiso apercibirse de su estado de celo y enojo y fue el primer asesino de la historia de la humanidad.

Dios persevero con el, para ver si Caín era honesto en su respuesta y se arrepentía y le pregunto, donde estaba su hermano?Pero este insolente le contesto: Dios! “¿soy yo acaso guarda de mi hermano?”

Creo que como madre si mi hijo me contesta así, le doy una cachetada para que baje los decibeles! Y eso fue lo que Dios hizo como Padre: “maldito serás tu en la tierra… errante y extranjero…”

Caín se quejo del castigo, pero no pensó en lo malo que había echo.

Y dijo: “me echas de la tierra y de tu presencia me esconderé…”

Porque se escondería de la presencia de Dios? Porque había echo lo malo.

Cuando estamos en falta para con Dios, nos sentimos solos, estamos solos, pero si nos ponemos a cuenta, ¿no nos perdonaría Nuestro Padre?

“venid luego dice Jehová y estemos a cuenta. Si tus pecados fueran como grana, como nieve serán emblanquecidos, si fueren rojos como el carmesí vendrán a ser como blanca lana y como nieve, resplandecerás!” (Isaías 1:18)

Porque sentir celos, envidias y enojo? Si hiciéramos el bien desde los pensamientos hasta las acciones, seriamos tenidos en cuenta como JUSTOS delante de Dios.

No compares nunca tus hechos con los demás. Lo que hagas tú, será juzgado sea bueno o malo. Y si estas en falta, porque no ponernos a cuenta???

Lo que hagan los demas es asunto de ellos y Dios.

El es el viviente que te ve.



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