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Bendecid a quienes os maldicen

Mateo

5:39 Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;
5:40 y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa;
5:41 y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos.
5:42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.
5:43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.
5:44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

 

No se si has meditado en estas palabra, pero son bien profundas, pues hablan de morir al yo, a mi derecho a defenderme, al no dejar que nos pisoteen, a defendernos y buscar la venganza.

Dios no solo nos da sus mandamientos a sus hijos, sino que pone a prueba a ver si sus palabras son verdaderas en nuestro corazón.

Como sus hijos, las hemos escuchado muchas veces y hasta muchas veces creímos haberlas cumplido pero llega un momento en que si o si se nos enfrenta a la verdad que hay en nuestro corazón para ser probado y saber lo que hay en el de verdad.

Bendecid a quienes os maldicen?

Hay situaciones en la vida en que debemos demostrar si hemos creído a los dichos de Dios, como estas:

-El marido que no hace lo que tiene que hacer y su esposa cansada de ordenar todo y de renegar se deja vencer por la tentación de dejarle, o los pleitos generados por esta situación no cesan y los gritos y riñas son interminables que desgastan el matrimonio.

-En el trabajo: hay un compañero que te hace la vida imposible, que no dejar de decir cosas en tu contra sin sentido, que a cada rato te esta controlando como estas haciendo las cosas para marcar tu error, y si no hay error por marcar, lo mismo te fastidia con que el lo haría mejor que tu, que eres un inútil; que así no duraras mucho en el trabajo;  que no se sabe como llegaste a este puesto si no sabes hacer las cosas bien; y cosas por el estilo…que muchas veces se te salta la térmica y discutes, buscas defenderte, te saca de las casillas y hasta quieres dejar el trabajo con tal de no verle mas la cara.

-Un vecino a quien todas las noches le gusta escuchar la música a todo volumen cuando tus niños duermen (conociendo tu lo que te cuesta hacerlos dormir)… y hay miles de ejemplos mas donde se pone a prueba tu paciencia y tu amor y lo que debes hacer como cristiano.

¿Pero que hay cuando te agarra una semana mal, donde todo te ha salido mal y esta situación aparece para ponerte en tentación…en la tentación de pelearte con tu esposa/o; de irte de la casa y dejar todo; la tentación de tomarle a trompadas a tu “mal compañero”; de salir y gritarle al vecino y de ser posible denunciarlo a la policía?

 

Pues muchas veces caemos en esto, y no nos damos cuenta de que hemos caído en las garras del enemigo, que cedimos y estamos ahora sintiéndonos culpables y no sabemos como salir de estas situaciones. Hemos descubierto que no hay mucha paciencia en nosotros, no hay dominio propio, no hay amor de Dios, no hay el mirar por el interés del otro, no hay el poner la otra mejilla, no hay perdón.

Es ahí que nos damos cuenta que en realidad no estamos llenos del fruto del Espíritu, que en algún lugar de tu caminar con Dios dejaste de depender de Dios, dejaste de orar, dejaste entrar basura, dejaste que se llene de amargura tu corazón, la raíces brotaron y dio fruto malo.

Encontraste que hay cosas en tu corazón que no sabias que estaban…te has enfriado…te has vuelto indiferente a la palabra de Dios….Apatía…es la palabra que describe tu estado.

Si tienes un corazón como el del rey David, que cuando se le enfrento con su pecado…tu respuesta a este articulo será: SEÑOR, PERDONAME, ME DUELE DARME CUENTA QUE NO HAY EN MI CORAZON FRUTOS DEL ESPIRITU SANTO, ME ARREPIENTO DE HABER DEJADO ENTRAR EN MI CORAZON COSAS QUE MINARON MI FE, QUE APAGARON EL FUEGO DE TU AMOR. DAME SEÑOR EL SER FORTALECIDO POR TU ESPIRITU, EL SER RESTAURADO EN MI SER INTERIOR, EL QUE TU PALABRA ME LAVE Y TU SANGRE ME LIMPIE DE MIS PECADOS. SEÑOR, GRACIAS PORQUE POR TU MISERICORDIA NO HE SIDO CONSUMIDO, SINO QUE OCMO A HIJO TU ME HAS CASTIGADO Y CORREGIRO. SEÑOR GRACIAS POR LLENAR NUEVAMENTE MI CORAZON DE TU AMOR, DE TU PERDON Y CONFIO EN QUE TU OBRARAS EN MI VIDA…EN EL NOMBRE DE TU HIJO AMADO JESUCRISTO…AMEN

 



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