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Medita la palabra

Aprendiendo a meditar en la palabra

Este fin de año, trae acumulado junto a las alegres fiestas,… el recuerdo de cosas tristes que quizás hayas pasado en este año.

¿estás deprimido? Te voy a dar una estrategia que no te la vas a olvidar.

En primer lugar, toma la Biblia. También puedes hacerlo a través de Internet. Lee cualquier pasaje que te guste. Del Antiguo Testamento o del Nuevo Testamento.

Lo primero que tienes que hacer antes de meditar es tomar ese pasaje y ver qué te provoca cuando lo lees. Todo lo que leemos en la Biblia nos provoca algo, porque es Dios mismo hablándonos. Y cuando Dios te habla, porque Dios es nuestro papá, algo nos provoca, como cuando nos habla una persona que sabe de un tema te provoca algo.

 “-Si, pero yo nunca agarré la Biblia. Nunca entendí nada. Cada vez que la agarro me duermo, me aburro.” toma la Biblia, lee un pasaje, a ver qué te provoca: ¿Qué me trae, alegría? ¿Qué me trae, esperanza? ¿Qué me trae esto que dice este pasaje? A ver qué me provoca a mí.

Primero, es muy emocional eso.  Es una cosa de la emoción, no es racional, no es: “Ay, entendí. No entendí esta palabra. La exégesis.” No, no, no. Primero es bien emocional. A ver, ¿me provoca algo?

Yo, por ejemplo, elijo un pasaje base. Vamos a hacer ese pasaje y vamos a practicar con ese pasaje. Por ejemplo: “Los que sembraron con lágrimas con regocijo segarán.” (Cosecharán). ¿Qué te provoca esto? ¿Te provoca algo en el espíritu el primer impacto? ¿Te dice algo? Esperanza, por ejemplo. ¿Qué más te dice? Justicia. Hay algo de justicia, si yo sembré algo con lágrimas, voy a cosechar con alegría. ¿Qué más te provoca este pasaje? Motivación. Conquista. ¿Qué más? Paciencia. ¿Qué más? Seguridad. Confianza.

Te va a pasar con cualquier pasaje de la Biblia que leas, algo que te va a provocar en las emociones.

Primero te impacta en las emociones. “-qué bárbaro esto. Mira qué bueno que está.” Después, cuando vos tenés ese pasaje, ahí sí empiezas a meditar. ¿Y qué es meditar? Algunos piensan que meditar es dejar la mente en blanco, es poner los ojos para arriba, es poner la mano tipo “estoy pellizcando algo”, es cruzarse de piernas en el piso?.

Hay gente que cree que meditar es eso, es dejar la mente en blanco, es mantener una pose, y mucha gente dice: “Yo medito.” Y meditan y creen que eso es meditar. Y no está haciendo nada. Están tratando de imitar a alguien pero no están meditando nada.

Hay otra gente que medita, ¿y sabe qué medita? Problemas. Y en eso todos somos expertos. ¿Cuántos meditan problemas? tienes un problema y le das todo el día en la cabeza. Meditas: Problema, conflicto… problema con mi hijo, problema con mi marido, problema con mi novio, con mi novia, ¿y cómo voy a pagar las cuentas? Y meditas todo el tiempo en el problema. Esa meditación te termina destruyendo. ¿Cuántos son expertos en meditar en problemas?

Y hay gente que entendió que yo le tengo que dar a mi mente un contenido útil. No le puedo dar a mi mente cualquier cosa para meditar. No puedo dejar mi mente en blanco para meditar. ¿Para meditar qué, si la mente está en blanco? “-Lo que me venga, lo que me venga.” No te viene nada. Tienes que darle a la mente para meditar un contenido bueno, útil, que te sirva, porque sino la meditación no te va a servir para nada, para reventarte la columna de estar sentada así.

Entonces, le tienes que dar un contenido útil, y el contenido útil ¿lo vas a encontrar dónde? En la palabra de Dios. Por eso tienes que meditar en la palabra de Dios. Cuando la gente dice: “Yo medito.” ¿Y qué meditas?¿Qué contenido útil le estás dando a la meditación? Si no meditas en lo que Dios dice en su palabra, ninguna otra meditación te servirá para la vida que es en Cristo Jesús.

 “-No, yo me pongo en blanco y espero que los pajaritos bajen a mi mente y que me traigan una idea…”

NO, tienes que darle un contenido útil. Entonces, lo vas a buscar en la Biblia. Por eso tenés que tener tu Biblia al lado de tu cama todos los días, para levantarte, tomar un pasaje que primero te impacte leerlo y luego meditarlo.

Esto era lo que hacía María, la mamá de Jesús. En Lucas 2:19 dice que ella meditaba la palabra (meditar, significa juntar, dar vueltas, mezclar en la mente). Yo empiezo a pensar y a darle vuelta a ese pasaje que leí de la Biblia. Le empiezo a dar vueltas dentro de mi cabeza, lo pongo patas para arriba, patas para abajo, a ver qué me dice DIOS!

Dice que si yo sembré con lágrimas, voy a cosechar con alegría. ¿Qué querrá decir esto para mí? ¿Yo sembré algo en la vida con tristeza? ¿Hice alguna siembra? ¿Tuve que dar algo alguna vez tristemente? ¿Tuve, por ejemplo, que vender mi piano para comprar comida, el piano que yo quería tocar toda mi vida y me iba a dedicar a la música? ¿Esa fue una siembra con tristeza, con lágrimas? Sí. “¡Ah! Entonces si yo hice una siembra en mi vida con lágrimas…”  Esto es meditar. Si yo hice una siembra con lágrimas, quiere decir que me falta la segunda parte que dice acá, cosechar con alegría. ¿Yo ya coseché con alegría? ¿Tengo alguna cosecha en mi vida que esté asociada a la alegría? ¿Se dan cuenta?

Yo no estoy hablando de mi problema. Hay un problema, que estoy triste, que estoy mal, que no tengo dinero, pero yo estoy meditando no en el problema, estoy meditando en esa palabra, que si un día sembré con tristeza, voy a cosechar con alegría. Y entonces sigo meditando hasta que esa palabra se te mete en el alma, hasta que esa palabra se te haga tuya, y entonces, a partir de ahí encamines tu vida.

Y ahí viene el tercer paso: después de meditar, es orar. ¿Qué es orar? No oro mi problema, no digo: “-Señor, arréglame mi problema.” Oro la palabra que leí. Y la palabra que leí dice: Si yo sembré con tristeza, voy a cosechar con alegría. ¿Cuál es mi oración? “Señor, quiero cosechar.” Esa es la oración.

Sea un problema de salud, un problema económico, lo que sea, pero oras la palabra, yo quiero cosechar, porque tengo un problema. Pero tu palabra dice: Yo voy a cosechar con alegría. Entones oré esa palabra y le pido a Dios que esa palabra se cumpla en mi vida.

Y, por último, contemplar. ¿Qué es contemplación? Otra palabra muy malentendida, muchas veces. La contemplación es cuando me hago uno con Dios, cuando digo:

– “Ah, Dios. tu dices en tu palabra que si yo sembré con tristeza, voy a cosechar con alegría. Que si pasé malos momentos, ahora voy a cosechar con mucha felicidad. Ahhh, me pongo de acuerdo con vos.” Eso es contemplar.

Es quedarse en los brazos de Dios y decir: “-Qué bueno, porque ahora entiendo que lo vas a hacer en mí.” Y como decía David: Delante de Dios soy como un nene que recién terminó de tomar la mamadera, que recién terminó de toma la teta. Me quedo satisfecho delante de Dios, y sonrío. (Alejandra Stamateas)

Entonces, esta es la manera en que te vas a meditar todos los días para generar la confianza que necesitas. La fe te trae confianza y la fe no viene de cualquier lado. La fe viene de oír, de escuchar la palabra de Dios. (hebreos 11:1)

  • medita la palabra
  • ora
  • confía en Dios

Año nuevo, vida nueva!… BENDICIONES!



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