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Una vida de película

Una vida de película?

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 Cuenta la historia, de un hecho real sobre la vida de una mujer que una vez ya estando casada, su esposo quedo paralítico, en sillas de ruedas. No pudiendo trabajar para sustentar su familia, y no encontrando la forma de trabajar en ese estado, la mujer salió a buscar trabajo, mientras que el tendría que estar en la casa cuidando sus dos hijos.

Esta mujer, no encontrando nada en que pudiera ser útil, se alistó en el ejercito, al menos tendría techo y comida y su familia un salario. Anotarse fue facil.

 Cuando comenzó el reclutamiento, debió despedirse de sus hijos y su esposo por toda la semana, estar sin ellos durante cinco días fue duro, como madre, como esposa… y esto fue solo el principio. Al llegar al cuartel, tenia como sargento una mujer como Arnol schwarzenegger (no se si lo escribí bien) la cosa era de ese tamaño y con una voz que daba miedo con solo una palabra: “!de ahora en mas yo soy su ama! Y uds. Serán mis esclavas!, si yo pregunto. Uds. Me responderán si Sra.! Cuando diga salten!: uds. Me dirán cuan alto!!!” No pueden hablar, ni emitir un sonido sin pedirme permiso!… entendido???!! Todas a la vez, con el mismo tono de grito: “si, sargento!!!” Ahí fue cuando empezó el calvario de esta mujer, que la necesidad la llevo al triunfo.

Ella era madre, era buena, hacía las camas de sus compañeras más jóvenes por la mañana. Eso no estaba permitido, por esa razón le toco el castigo de la sargento, hacer las camas de todo el batallón y fregar pisos toda la semana.- aprendió que cada uno debe seguir ordenes y dejar que otros aprendan por si solos

En otra ocasión el entrenamiento fue de lo mas duro! Se levantaban a las 4 AM. Salían a correr, llueve, truene o caiga piedra… 40 km. Diarios, volver al cuartel desayunar lo que haya (sea lo que sea) y la rutina de entrenamiento mas difícil de soportar. Imagínense la historia y síganme hasta el final.

 Una vez, intentó escapar, también fue dura la pena por eso, hacia llamadas a su esposo: “no doy mas! Me quiero ir de este lugar, estoy cansada y los extraño todo el día!” pero su esposo le alentaba: “si estas ahí es porque Dios lo permitió, tu eres una mujer fuerte, mi corazón, mi orgullo. No me decepciones, nunca te rindas!”

Así que ella seguía adelante por el aliento, por la necesidad, por sus hijos. Completó el año y se graduó, soldado: O´Neill. Al año siguiente, se entero que pagaban mucho mas a los que por otro año, aspiraran a ser sargento. Así que paso otro año de tortura y aprendizaje en el ejército. Pero a la vez su familia recibió una casa nueva, mejor salario.

El precio del deber y querer lo mejor para su familia, era estar sin ella. Una vez graduada de sargento… aspiró a Teniente Mayor, un cargo con gente a cargo, y evaluaciones intensas. Llego… La teniente O´Neill.

Una vida de pelicula

Esta película basada en un echo real, marco mi vida en el año 2000, pues yo todavía no entendía para que Dios me llamaba, a hacer que? Donde? Como? Cuando?… si mi vida  no es una vida de pelicula, pero al igual que esta mujer, la necesidad de algo mas que ir a la iglesia y ser un miembro “calienta bancos” me llevó al esforzado entrenamiento que tuve para poder servir a Dios.

“la mies es mucha, pero los obreros son pocos” Cuando una sabe que esta preparada para servir? Me preguntaba. Dios empezó por hacerme ver que otros también existían. No solo yo, y mis necesidades.

Una vez que supe que podía pararme sola, empecé a enseñar el evangelio, la buena noticia de que Jesús se interesó en mí para levantar a otros. Claro que es una tarea agotadora y de nunca acabar, hay más necesidades que cabellos tiene mi cabeza, pero Dios tiene en cuenta dos cosas a la hora de escoger un siervo:

A) si tiene disposición para servir, ser fiel, sea la tarea que sea.

 B) Si a pesar de los problemas propios, aprende a salir adelante y seguir ayudando sin importar que tan fuerte fue la tormenta.

Jamás olvidaré la historia de “la teniente O´Neill”… igual, yo hice mi propia historia y con aciertos y desaciertos, cuando miro al pasado, pienso: hasta aquí mi vida por Cristo valió la pena, cada lagrima, cada esfuerzo, cada alma entregada a Cristo… mi mayor recompensa es cuando leo los mail, de agradecimiento y de aliento de los amados lectores de esta pagina. A todos vosotros, muchas gracias por ser parte de la película de mi vida, parte de la historia que me llevaré a la eternidad y espero que Dios diga de mi y de uds. Bien! Buen siervo fiel, en lo poco me has sido fiel, en lo mucho te pondré, entra al gozo del Señor!”

 Nos vemos en el cielo…



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