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Por mi culpa, por mi grandísima culpa!

Un triste pasado… la culpa de hoy.

Hace sólo un mes empezó el nuevo año, y hay gente que vive cada año recordando su triste pasado, sumidos en la circunstancia, algún recuerdo traumático por dejar atrás y no poder…

Esos recuerdos tristes que se graban a fuego en la memoria, que aunque pasan años y años, quedan ahí.

Te levantas haces tus cosas del día.. pero tu mente está allá atrás.. en esa experiencia triste y traumática que te dejó sin la sonrisa que deberías tener hoy.

¡que feo vivir triste por culpa de alguien, o peor aún: culpas propias!

En tu mente dices: “si no hubiera hecho esto o aquello, eso no hubiera pasado”…

“si sólo hubiera hecho caso cuando me decían, que esa persona no era para mí….”

“si pudiera volver el tiempo atrás…”

Bueno. Ya no puedes volver atrás por nada, pero si esa situación traumática te robó la alegría, debes saber que ya no puedes cargar con culpas.

La culpa es como una mochila pesada llena de herramientas, que a cada paso que das, no sólo te cansas sino que también crees necesario llevarla a todos lados y la buena noticia es que  no es así!.

A Jesús le trajeron una mujer adúltera, según la ley judía debía morir apedreada.-

Jesús mira a la mujer allí tirada en el medio de sus perseguidores, ella no puede ni levantar la vista, sabe que ha pecado, la culpa es inevitablemente de ella, la culpa la averguenza y le le dá tristeza y amargura en el corazón, y Jesús vé eso. Vé lo profundo de su corazón.

Quizás hasta ella piensa que merece morir y quiere morir, para no cargar mas con esa culpa.

Juan 8:7 al 11”Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.
E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra.

Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.
Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?
Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.”

 “Jesús vino a salvar lo que se había perdido” (Mateo 18:11)

“…porque no he venido a juzgar al mundo, sino a SALVAR al mundo”.(Juan 12:47)

¿Quien te acusa a tí?, si haz recibido a Cristo en tu corazón, es decir: le has invitado a que viva contigo, dentro de ti, si lees la Biblia y cumples con la palabra de Dios obedientemente….. yo te pregunto:

“¿Por qué te estás condenando? ¿Por qué vives culpándote siempre por lo mismo?

DISFRUTA EL AMOR!, EL AMOR ES DIOS!!!

No hay mayor libertad que el amor, y el conocer a Dios lo es todo.

El te libra.

Cada vez que tengas ese sentimiento de culpa, preséntate en oración.

Señor Jesús: mi pasado me atormenta, me persigue, me mata. Sé lo que no debí hacer, lo reconozco hoy delante de ti, y aunque siento culpa por lo que hice, aún hay cosas de las que ni puedo arrepentirme, pero te ruego no tener que cargar más con esta mochila tan pesada de pecado, de condenación, hazme libre por tu amor y compasión!

Dejo a los pies de esa cruz vacía, todo peso de pecado que me asedia, y ahora me preparo para correr la carrera de la vida que tengo por delante… prosiguiendo a la meta. De manera que cuando fuere viejo, mire hacia atrás.. y ya no sentir otra cosa que satisfacción por este momento que me permites expresarme y dejándome libre de toda tristeza, amargura, culpa y resentimiento.

Hoy me perdono, me declaro libre en tu perfecto amor, el que no recuerda que es lo que hice, sino QUIEN SOY.

Gracias Padre en el nombre de Jesucristo!. Amén.



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