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Los Celos en la Pareja

“Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa”. Stgo 3:16

“Los celos son, de todas las enfermedades del espíritu, aquella a la cual más cosas sirven de alimento y ninguna de remedio”.
Michel Eyquem de laMontaigne

Los celos en la pareja suelen desarrollarse como amplio abanico en su vida cotidiana. Podemos tener celos de nuestro hermano, de un amigo o amiga, de un compañero, de un hermano en Cristo, de nuestra pareja…de todo lo que nos podamos imaginar. Por supuesto que los celos en sí mismos no tienen por que suponer un problema, lo que realmente si es perjudicial es cuando se pasa de la normalidad a la patología.

Aunque en esta sección nos centraremos en los celos de pareja.

El eje que mueve le motor de los celos suele ser el sentimiento de posesión que se tiene por una persona, en este caso la pareja. Pero ese motor tiene una serie de engranajes como puede ser nuestro temor incontrolado por perder al ser amado. Nuestra baja autoestima que nos hace pensar que no valemos lo suficiente y que en cualquier momento puede aparecer una tercera persona con mejores cualidades que nosotros y nos arrebate nuestra pareja.
Estos son los fantasmas o demonios que se mueven en nuestra mente y alimentan la imaginación para que comience a nacer éste dañino espíritu de celos.

Con estos pensamientos que crecen y sobre los cuales empezamos a perder el control, puede que revivamos momentos como aquel donde nuestra antigua media naranja nos traicionaba con otra persona y asalta a nuestra cabeza la pregunta de: “si me pasó una vez ¿porqué no me puede pasar otra?”. Llegando así a una situación donde nuestros temores pueden quitarnos la paz de nuestro espíritu.

Pues llegados a este punto, es momento de pararnos y pensar, evaluar de la forma más objetiva posible lo que está pasando.

Los celos en la pareja se dan por varias razones, y estas pueden ser; la baja autoestima, la falta de confianza en uno mismo, si hemos vivido escenas de celos entre nuestros padres, por traiciones vividas en el pasado y sobre todo se dan en personalidades histriónicas, paranoides y narcisistas. Con esta información podemos clarificar algo nuestro problema, sabremos si es por nuestra falta de seguridad en nosotros mismo o cualquiera de las otras posibilidades.

Ya hemos dado un gran paso para alcanzar nuestra tranquilidad y la de los que nos rodean.

Si nos acercamos a la psicología evolutiva esta nos dirá que los celos permiten la edificación de las relaciones monógamas con un grado de fidelidad, por lo tanto podemos decir que los celos funcionan como un mecanismo de defensa de tipo emocional y se utiliza para garantizar de algún modo la permanencia de la pareja y resguardan la relación de actuales o posibles intromisiones por parte de terceros. El problema de esta teoria viene cuando este “mecanismo de defensa” se nos va de las manos y comenzamos a ver peligro donde no hay absolutamente nada amenazante.
Será preciso entonces clarificar mediante la palabra de Dios la verdad acerca de esto. Pues ella nos enseña claramente que en el espíritu de un verdadero cristiano, la señal de estar celoso es un aviso de situaciones internas no tratadas correctamente en un adecuado contexto de consejería pastoral.
“4. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
5. no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
6. no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
7. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” 1 Co 13:4-7

Esta descripción de un carácter cristiano que manifiesta los frutos del Espíritu, es la clave. Si no es así siempre podemos buscar ayuda. Primeramente en oración sincera. En los ministros de Dios. Y en una consejería cristiana y sicológica adecuada. Eso sí. No acepte los celos como algo normal. Ellos siempre traen angustia y destrucción. Tome todos los pasos necesarios para erradicarlos de su vida.



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