Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Compartir en Google+

DOS CLAVES PARA LA COMUNICACIÓN PERFECTA (1)

 

DOS CLAVES PARA LA COMUNICACIÓN PERFECTA (1): ayuda para parejas

¿Qué es lo que realmente faculta a una persona para abrir su vida a otra y llegar hasta ella y amarla?

Antes de que podamos amar a alguien debemos haber tenido dos experiencias básicas en nuestra vida. En primer lugar, debemos haber experimentado amor proveniente de alguien y luego debemos amar. Pero ¿qué ocurre si crecemos sin haber experimentado el verdadero amor incondicional que es necesario para que nosotros empecemos a amar? ¿cómo podemos empezar a amar a los otros y a nosotros mismos cuando somos adultos? ¿Es posible o nos estamos engañando?

Descubrimos que es posible experimentar este amor incondicional… ¡proveniente de Jesucristo! Juan, llamado con frecuencia el apóstol del amor, lo explica así:

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. (1 Juan 4:9-11,18, 19).

La facultad de amarnos a nosotros mismos y de amar a los demás es el resultado de que Dios haya venido hasta nosotros y nos haya amado primero. Cuando aceptamos el perdón y aceptación de Dios, hechos posibles por Jesucristo, sentimos Su amor.

Como Juan indica: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” (1 Juan 4:18).

Así pues, no tema. Deje que Dios le ame a Su manera, sin condiciones, sin perfeccionamientos por parte de usted para hacerse “digno” del amor de Dios. Si usted intenta “modelarse” para Dios y ser “digno de amor”, entonces practica con El el mismo juego que con los otros, especialmente con su cónyuge. Usted se ha fijado una medida de lo que cree amable, y cuando no alcanza esta medida, o es su cónyuge quien no lo consigue, se enfría, titubea o se enfurece. El miedo echa fuera, o suprime, el verdadero amor que usted quiere tener para usted y para los otros.

Fuente:Cómo hablar con su pareja por H. Norman Wright

 



Ultimos comentarios
  1. Oscar A. Guevara
  2. jose

Dejar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

 
Recibe Ayuda Espiritual y Consejos
para tu vida en tu email totalmente GRATIS:

×